Protege a tu hijo/a; evalúa tu disponibilidad

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¿Puede recurrir tu hijo/a a ti cuando siente peligro o algún malestar? Sé sincero/a y ¡Evalúate!

Hay niños y niñas que recurren a su madre o a su padre cuando sienten tensión o malestar. En cambio, otros no lo hacen así. Permanecen en silencio ante los estímulos que puedan hacerles sentir mal. Esto es muy peligroso, porque pueden quedar expuestos a peligros que por su inmadurez no pueden gestionar. Y tú no quieres que sean el vigía que no da el aviso de alarma por lo que pueda pasar ¿verdad?

Estas diferencias dependen de su carácter, pero también de la disponibilidad de los adultos que les cuidan. Es decir, de su capacidad para responder como ellos y ellas necesitan en cada momento. Proteger a los niños y niñas no es tanto evitarles sufrimiento y malestar, como ser personas accesibles cuando necesiten nuestra ayuda y apoyo.

Este gráfico lo explica. Cuanto más coincidan tus necesidades con las necesidades de tu hijo o hija, más facilidades tendrá para recurrir a ti en caso de necesidad. Es decir, que cuanto más grande sea la intersección entre los círculos, tanto mejor.

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Y claro, aquí viene la pregunta ¿podrías hacerlo mejor? Aquí tienes un ejercicio para reflexionar.

Vamos al turrón. Primero, lee estas 3 situaciones. Así irás entrando en calor.

SITUACIÓN I

Eres el padre o la madre de Jon, de 7 años. Es un día soleado, y estás disfrutando de una “tranquila” tarde en el parque. Jon aparece triste, con la mirada baja. Te acercas a él y observas que tiene rasponazos en la cara, y la ropa rota, desgarrada. Cuando cruzáis la mirada rompe a llorar. Intuyes que se ha pegado.

SITUACIÓN II

Estás esperando en la puerta de la escuela a tu hija Nerea, de 11 años. Mientras estás en el patio, se sitúan cerca de ti tres niñas de su edad. Como no se cortan un pelo, escuchas su conversación. Están hablando despectivamente de tu hija. Le insultan. Dicen que es una puta y es evidente que van a hacer lo posible por hacérselo pasar mal. 

SITUACIÓN III

Eres el padre o la madre de Julen, de 15 años. Julen siempre ha sido un chaval majo y amable, pero últimamente su actitud ha cambiado mucho. Se ha encerrado sobre sí mismo, y apenas quiere hablar. Está arisco, y muy hostil con todo el mundo. Justo cuando más preocupado o preocupada estás recibes una llamada de su tutora. Te avisa de que han visto a tu hijo con un grupo de chavales de mala reputación, de quienes se sospecha que se pelean, fuman porros y quizás algo más.

Es evidente que estas 3 situaciones activan en ti un sincero deseo de proteger a tu hijo o hija ¿verdad? Lo que pasa es que cada uno de nosotros nos sentimos diferente ante la tesitura de tener que proteger a nuestros hijos. Conocerás a padres que se enfadan, padres que se sienten culpables, o que se hartan a hablar. A que sí. Las emociones que sentimos definen nuestra forma de actuar.

Depende de cómo te sientas ante el peligro o el malestar de tu hijo/a, tenderás más a un tipo de respuesta.

Ahora evalúate. Elige de la siguiente lista tus formas de proteger preferidas, y valora sus pros y sus contras gracias a la siguiente lista:


LO QUE ME SALE: Pedirle explicaciones

EN POSITIVO: Puedes ayudarle a pensar

EN NEGATIVO: A veces suena como un reproche. Le puedes hacer sentir pequeñito/a ante tu superioridad


LO QUE ME SALE: Empujarle a actuar

EN POSITIVO: Se enfrentará a las situaciones que le generan malestar

EN NEGATIVO: Sentirá impotencia si fracasa, y puede llegar a tener miedo de contarte las cosas por lo que pueda pasar


LO QUE ME SALE: Decirle que no pasa nada

EN POSITIVO: Puedes quitar importancia a las cosas que no la tienen

EN NEGATIVO: Se siente incomprendido/a, invalidado en su experiencia. Será complicado que vuelva a confiar


LO QUE ME SALE: Consolarle

EN POSITIVO: Probablemente sienta que eres un refugio tranquilizador

EN NEGATIVO: Le costará salir de su círculo de seguridad, crecer y experimentar


LO QUE ME SALE: Explicarle qué es lo mejor

EN POSITIVO: Es posible que le des ideas sobre cómo actuar

EN NEGATIVO: Hablarás de lo que a ti te ha servido. Y eso no es para él o ella necesariamente lo mejor


LO QUE ME SALE: Reñirle, enfadarme

EN POSITIVO: La rabia que le generas le puede servir para querer demostrarte que él puede más

EN NEGATIVO: Generarás enfado y rechazo, y posiblemente ganas de hacer lo contrario de lo que le dices


LO QUE ME SALE: Alejarme, hacer lo posible para evitar la situación

EN POSITIVO: Le dejas solo/a ante el peligro; quizás no le quede más remedio que actuar

EN NEGATIVO: Los sentimientos de soledad y vulnerabilidad pueden ser tan potentes que le lleven al caos o a la rigidez, y esta sensación de impotencia le puede dañar más


LO QUE ME SALE: Hacerle saber que la culpa es mía

EN POSITIVO: No siente responsabilidad por lo que le ha pasado

EN NEGATIVO: Puedes situarte en una posición de inferioridad, que no te ayudará a que te haga caso o a darle seguridad


LO QUE ME SALE: Hacerle preguntas para qué piense sobre cómo actuar mejor

EN POSITIVO: Casi seguro que las preguntas le ayudarán a pensar y a analizar mejor la situación

EN NEGATIVO: Puede cerrarse al percibir que actúas con cierta superioridad moral


LO QUE ME SALE: Sermonearle

EN POSITIVO: Puede entender mejor cómo piensas y cuál es tu postura

EN NEGATIVO: Es probable que se aburra o desconecte al percibir en ti aires de superioridad


LO QUE ME SALE: Darle un capricho

EN POSITIVO: Una experiencia agradable ayuda a mitigar el malestar

EN NEGATIVO: Puede tener la sensación de sentirse ignorado/a o incomprendido/a porque no has prestado suficiente atención a su malestar


LO QUE ME SALE: Poner palabras a su experiencia

EN POSITIVO: Se sentirá comprendido/a y en conexión contigo

EN NEGATIVO: Si no aciertas, puede sentir cierta distancia o incomprensión


LO QUE ME SALE: Decirle que la responsabilidad o la culpa no son suyas

EN POSITIVO: Se sentirá aliviado/a porque los que tienen que cambiar las cosas son los demás

EN NEGATIVO: Transmites la sensación de que él no tiene control sobre los acontecimientos, y esto genera inseguridad y dificultad para asumir retos


LO QUE ME SALE: Resolver sus problemas

EN POSITIVO: Siente que puede recurrir a ti cuando se encuentra mal

EN NEGATIVO: A medio o largo plazo puede reprocharte que no le dejas experimentar o crecer


LO QUE ME SALE: Buscar primero más información

EN POSITIVO: Puedes contar con más datos para asegurarte de darle la respuesta más adecuada a tu hijo o hija

EN NEGATIVO: Él o ella puede sentir que tu respuesta llega tarde, o que cuando te necesitaba a su lado estabas a otras cosas


LO QUE ME SALE: … Seguro que no hemos contemplado todas las posibilidades ¿se te ocurre alguna más?

EN POSITIVO: —

EN NEGATIVO: —


Has pensando sobre cómo suelen ser tus respuestas ente el peligro o el malestar de tu hijo/a, y valorado los pros y los contras. Y ahora ¿qué piensas? ¿estás dándole lo que necesita? ¿o crees que necesita algo más para poder recurrir a ti con mayor tranquilidad? ¿qué se te ocurre?

¡Justifica tu respuesta!

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Gorka SaituaAutor: Gorka Saitua Pedagogo de formación. He trabajado desde el año 2002 en el ámbito de protección de menores de la provincia de Bizkaia. En la actualidad soy orientador familiar.

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