Ideas sencillas y eficaces para afrontar la tartamudez de tu hijo o hija

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3 claves y 6 consejos prácticos y de comprobada eficacia para ayudar a tu hijo o hija a superar una dificultad recientemente detectada, y evitar que sufra un daño que le afecte durante su infancia o adolescencia.

“Ane se pone en contacto con nosotros para compartir sus preocupaciones y para pedirnos asesoramiento. Ane y su marido Eneko, tienen un hijo pequeño que se llama Xabi. Recientemente han detectado que Xabi tartamudea, y están bastante preocupados porque este tartamudeo se ha visto incrementado durante las dos últimas semanas. Su primera reacción ha sido consultar el problema con los profesores y con su pediatra, quienes explican que Xabi tartamudea, sobre todo, cuando se encuentra estresado o agobiado. El paso siguiente ha sido solicitar una consulta con un logopeda. No obstante, aún se encuentran a la espera de la primera entrevista.

La madre nos informa además de que siente que ha cambiado su forma de actuar con su hijo. Nos describe que se muestra más sobreprotectora con él, porque le da miedo que pueda tener algo grave o que lo esté pasando peor de lo que parece. Esta actitud, nos cuenta, ha repercutido en la calidad de su relación de pareja. Eneko, su marido, se muestra cada vez más irritado por esta sobreprotección,  mostrándose si cabe más impaciente con el niño. Ane entiende que esto repercute negativamente en la evolución de su hijo, provocando más nervios y tartamudeo. Ane se siente cada vez más insegura y culpable; por esto, nos pide ayuda sobre cómo enfrentar esta situación tanto con su pareja como con su hijo.”

Descubrir que nuestro hijo puede presentar dificultades para manejar el lenguaje, tanto para comprender las palabras como para expresarlas, suele ser un golpe muy duro para la familia. A menudo aparecen sentimientos ambivalentes de miedo (“seguro que esto es muy grave”), necesidad de ayudar (“tenemos que hacer ahora todo lo posible para que la situación no se convierta en un problema”) e inseguridad (“no quiero que esto le afecte en su relación con los demás”); sentimientos todos ellos que van a condicionar mucho nuestra forma de actuar con nuestro hijo o hija, y afectar a su motivación para enfrentarse a las dificultades que nos preocupan.

La realidad que nos describe Ane es especialmente compleja porque combina dos vertientes muy importantes y estresantes: por un lado la parte técnica, que tiene que ver con qué hacemos para superar esta situación, y por otro lado la parte emocional, que se relaciona con nuestros nervios y nuestras dificultades para comprender cómo se está sintiendo nuestro hijo, y mitigar su posible sufrimiento.

En este aspecto, lo primero que debemos hacer es felicitar a Ane y a Eneko por tomar la decisión adecuada y rápida de pedir ayuda a un logopeda cualificado. Si bien, como recomendación, es importante que a la hora de seleccionar tanto al profesional como el tipo de tratamiento, se tengan en cuenta las dos partes mencionadas anteriormente: la parte técnica, es decir, los conocimientos sobre el funcionamiento del sistema nervioso y respiratorio de los niños y niñas; y también la parte emocional, prestando atención a toda esa nube de sentimientos asociados a las dificultades de Xabi. Ambos pilares son fundamentales para el éxito del tratamiento.

Desconocemos los síntomas concretos presenta Xabi, y tampoco sabemos cuál es su edad, por lo que no somos capaces de dar información concreta sobre las causas de la dificultad que presenta, su posible tratamiento o el pronóstico de evolución. Sin embargo, vamos a intentar dar algunos buenos consejos al padre y a la madre de Xabi para que puedan enfrentar mejor la situación, teniendo en cuenta las vivencias íntimas de su hijo.

TRES CLAVES IMPORTANTES

  • Puede tratarse de algo pasajero. Son muchos los niños que presentan dificultades para vocalizar en algún momento de su desarrollo. Muchas veces, el tartamudeo no se asocia con problemas complejos y no transciende una época concreta de la infancia. Por ejemplo, muchos niños tartamudean cuando están empezando a hablar, y esto no es síntoma de que se trate de un asunto grave o complejo, sino consecuencia de que su cerebro desea expresarse más rápido de lo que puede hacerlo un sistema respiratorio y vocal aún inmaduros.
  • Cuenta con tratamiento y en la mayoría de los casos, pueden aprender a hablar con normalidad gracias a la estimulación de un logopeda debidamente cualificado. En ausencia de antecedentes familiares u otros problemas neurológicos, el pronóstico es favorable en menos de 6 meeses. Es cierto que existen niños en quienes perdura el tartamudeo durante toda su vida, pero con el debido apoyo es frecuente que este quede en síntomas casi imperceptibles.
  • Es mejor no darle más importancia de la debida. Sabemos que es difícil que Ane y Eneko puedan rebajar un poco los niveles de ansiedad asociados a esta situación. Es normal que lo ocurrido desencadene sus miedos y fantasmas, puesto que desean lo mejor para su hijo, pero deben buscar ayuda si sienten que pierden el control de la situación, o si estos sentimientos incontrolables perduran demasiado en el tiempo. Cuando las emociones negativas son muy potentes pueden hacernos perder la capacidad de empatía con nuestros hijos e hijas, y esto es precisamente lo que debemos evitar a toda costa. Para ello, podemos ofrecer algunos consejos a la madre y al padre de Xabi, que seguramente les pueden ayudar.

SEIS CONSEJOS

  • En primer lugar debemos decir que, tal y como hemos señalado con anterioridad, elijan muy bien al profesional que va a tratar a su hijo. Deben observar que tiene conocimientos técnicos suficientes, pero también que es capaz de enfocar el tratamiento incluyendo a todos los miembros de la familia, trabajando sobre las emociones que pueden facilitar  que Xabi enfrente con suficientes fuerzas este reto.
  • Es importante que sean conscientes también de que no deben convertir una dificultad en un problema. Los niños y niñas (y adultos) no sufren tanto por lo que les pasa, sino al sentirse solos y sobrepasados por sus dificultades. En muchas ocasiones el daño emocional asociado a este tipo de problemas tiene que ver más con las dificultades que han tenido los padres para enfrentar ellos mismos la situación, que con el diagnóstico que pueda presentar el niño o la niña.   Está técnica y científicamente comprobado que las consecuencias indeseadas (miedo a hablar en público, dificultades para enfrentarse a las relaciones con sus iguales, vergüenza extrema a la comunicación normalizada, etc.) no son tanto consecuencia directa de las alteraciones de vocalización que tiene el niño, sino de las barreras que los padres han tenido para enfrentar la situación por encontrarse ausentes o demasiado preocupados.
  • Recomendamos que tanto Ane como Eneko puedan ser conscientes, en todo momento, de cómo les afecta en la relación con su hijo la tensión que viven. Cuando más tensos o sobrepasados se sientan, más dificultades tendrán para pensar con claridad, llegar a acuerdos, o ponerse en el lugar de su hijo. La consecuencia de todo ello es evidente, a mayor tensión, menos comprendido y más solo se sentirá Xabi, que se verá más inseguro para enfrentar sus retos y tareas. Llegado el caso, conviene valorar debidamente la necesidad de disfrutar del apoyo de un servicio de orientación o mediación familiar en el que puedan confiar realmente. Mientras tanto, puede motivar una conversación muy interesante la actividad de la “olla a presión”, que pueden encontrar en nuestra sección “sala de juegos”.
  • Destacamos que, aunque nos genere cierta tristeza, es probable que Xabi tenga momentos bajos durante todo este proceso. Es muy importante estar pendientes de las señales de malestar que pueda emitir (una cara triste, una expresión apagada, una frase inconclusa, etc.), de manera que se le pueda reconfortar siempre que lo necesite. Ignorar estas señales siempre transmite un mensaje al niño, y este mensaje no suele ser casi nunca el más acertado.
  • Por supuesto, que la madre y el padre eviten presiones y permitan que el niño evolucione según sus posibilidades. Presionar a Xabi para que supere este problema no sólo es infructuoso, sino que también es echar más leña al fuego. Nos daréis la razón si decimos que insistir se puede interpretar, en este caso, como decir “tienes que superar este problema gordo, o lo vas a pasar fatal” o “depende de ti que podamos ser felices”, cosas todas ellas que ayudan más bien poco a enfrentar con seguridad las tareas.
  • En definitiva, la clave es ser capaz de prestar más atención al niño, que a las dificultades que nos preocupan. No conocemos a Xabi, pero seguro que tiene muchas cualidades positivas y que hay muchas cosas que hace excepcionalmente bien. Centrar la atención en las cosas positivas que el niño es capaz de hacer bien le dará seguridad y valor para enfrentarse a todos los desafíos de la vida, incluidas las alteraciones del habla que padece.

¿Qué os ha parecido este artículo? ¿Os ha resultado útil? Recordar que nos motiva mucho que le deis a “me gusta”, y recibir vuestros comentarios. No perdáis la oportunidad!

Muchas gracias Ane por escribirnos. Esperamos que te haya sido útil nuestra respuesta. Decirte finalmente que nos gustaría mucho saber si has puesto estos consejos en práctica, y conocer más a fondo tu experiencia. Recuerda que puedes volver a escribirnos a través del formulario de la web, al correo electrónico hola.indartzen@gmail.com, o en el teléfono 946084319. Estamos encantados de seguir en contacto contigo.

 

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